martes, 28 de octubre de 2025

Bill Viola (MAMM)

Bill Viola

The Raft (2004)




 La obra muestra a un grupo diverso de personas de pie, aparentemente sin relación entre sí, en un fondo oscuro, cuando de repente una poderosa corriente de agua los golpea con violencia, arrastrándolos, haciéndolos caer y luchar por mantenerse en pie. A cámara ultra lenta, el espectador observa cada gesto, caída y reacción.

Signo: Tanto el agua como las personas son signo fundamental de la obra, representando a las personas como una sociedad cualquiera de cualquier lugar, mientras que el agua representa cualquier calamidad que pueda ocurrir en cualquier momento dado

Mensaje: The raft representa un valor de comunidad, azar y resiliencia humana, con sus personas tratando de ayudar al resto del grupo sin importar sexo u etnia, y la calamidad que acecha en cualquier momento, sin embargo la humanidad siempre intenta anteponerse ante estas calamidades

Código: Todas las personas junto con su diversidad étnica y cultural, reflejando naturalidad y cotidianidad, además de un toque de ignorancia ante el ataque de las olas gracias a esa misma cotidianidad en la que nadie se esperaría un ataque así

Así pues, la forma de modificar los signos en su obra es por medio de la gente o la humanidad, modificando estos signos, en un mundo de poderes inestables y a menudo invisibles, un ataque puede ocurrir en cualquier momento, Bill modifica nuestra raza junto con eventos de azar como ataques repentinos o fuerzas mayores, sin embargo remarca esa resiliencia de la humanidad al sobrevivir como conjunto a pesar de las diferencias.
Bill crea un nuevo lenguaje artístico al mostrar personas de diferentes vestimentas, edades y lugares del mundo, lo cual puede interpretarse como una representación de las diferentes cultura del mundo, esta agua es una manera de decir que cada pueblo es propenso a sufrir impactos por parte de la naturaleza u otra fuerza. El video también es un llamado a la seguridad y unidad en un mundo que a veces puede sentirse bastante desconectado (a pesar del internet); para este mensaje que logra transmitirse sin texto alguno se hace uso del videoarte que lleva adquiriendo fuerza desde el siglo XX.

sábado, 25 de octubre de 2025

Ecoexistencias para el porvenir

Me quedé pensando en la idea de ver la ciudad como un ecosistema con sus propios órganos. Me pareció una metáfora poderosa: cada parte las calles, los parques, las personas, las redes cumple una función vital dentro de un cuerpo más grande que respira, se transforma y a veces también enferma, esa visión me hizo pensar en cómo la cultura está profundamente conectada con la naturaleza, aunque muchas veces la tratemos como algo separado.

También se habló de cómo el mundo virtual ha adquirido un enorme valor cultural: allí existen tribus digitalizadas e inmortalizadas, como si internet fuera una especie de enciclopedia viva de las culturas indígenas, es curioso cómo lo ancestral y lo tecnológico se cruzan, y cómo ambos pueden servir como espejos para observarnos de hecho, la figura del espejo apareció como un objeto ancestral de observación, un símbolo que nos devuelve la mirada y nos obliga a reconocer nuestra propia relación con el entorno.
Otra idea que me quedó dando vueltas fue que el lenguaje separa lo humano de la naturaleza., nombrar las cosas implica clasificarlas, y al hacerlo, trazamos una frontera entre “nosotros” y “lo otro”. Sin embargo, la conferencia insistía en la interdependencia del humano con el ecosistema: somos parte del mismo flujo vital, aunque hayamos aprendido a pensarnos fuera de él.
También me pareció importante la confrontación entre el ecosistema y la economía. Vivimos en una estructura que mide el valor en términos de productividad y consumo, pero no en términos de cuidado o equilibrio. En ese punto surgió la idea de que la naturaleza es una invención cultural, una construcción desde la cual clasificamos todo lo que consideramos “externo al humano” y, por tanto, “disponible” para intervenir. Muy distinto al pensamiento ancestral, donde todo es naturaleza, y el humano no está fuera, sino dentro de ella, esa noción me llevó a pensar en lo que significa trasladar la empatía hacia la otredad: cuidar de la naturaleza, pero también de aquello que no entendemos o que hemos apartado. Es un gesto ético y político al mismo tiempo.
Finalmente, me gustó mucho cómo se planteó que el artista también se convierte en investigador, alguien que busca y genera conocimiento desde la sensibilidad, en ese sentido, el arte, la ciencia y la tecnología pueden dialogar entre sí, no como disciplinas separadas, sino como distintas formas de leer el mundo;El artista aparece como un agente político, capaz de crear narrativas para un futuro mejor, donde el cuidado, la empatía y la conciencia ecológica no sean excepción, sino base de nuestra manera de habitar.

viernes, 24 de octubre de 2025

Interfaces oceanicas: arte ciencia y futuros submarinos

Después de las guerras mundiales, los océanos quedaron plagados de municiones y explosivos, rastros de conflictos que todavía hoy deben ser limpiados periódicamente por las fuerzas armadas. Me impacta imaginar esa herencia sumergida, una memoria bélica que descansa en el fondo del agua, invisible, pero presente, en ese contexto, el sonido aparece como una herramienta poderosa. No solo como medio de mapeo o escaneo submarino, sino como una forma de conocimiento: escuchar para entender. A través del sonido, se pueden leer los ecosistemas, seguir las rutas de las especies y detectar los daños que a simple vista no se ven. Pero también hay algo poético en todo esto: el sonido como un puente entre la ciencia, el arte y las comunidades.
En varios proyectos de la llamada “economía azul”, se graban los sonidos de ecosistemas marinos saludables y se reproducen en zonas más degradadas o con poca vida, para atraer especies y restaurar el equilibrio ecológico, lo más increíble es que esos mismos registros sonoros han sido utilizados por artistas para crear música, abriendo diálogos entre la biología, la tecnología y la sensibilidad humana; A partir de ahí, el arte se convierte en una forma de traducción: una manera de transformar los datos científicos en lenguajes emocionales y accesibles, que cualquier persona puede sentir y comprender.
Me quedó muy presente una idea: “el lenguaje que nosotros usamos no es tan sencillo de entender la mayor parte del tiempo, y ahí es donde se dan esas oportunidades para trabajar o colaborar con artistas.” Esa frase resume bien la necesidad de conversar entre disciplinas, de encontrar nuevas formas de comunicar lo que ocurre bajo la superficie.
También se habló de la migración ecológica y humana de los territorios marinos, y de cómo el océano es un espacio compartido, esencial para todos. En tiempos de negacionismo medioambiental, reconocer su importancia se vuelve un acto político, y, en medio de todo esto, el arte emerge como un agente de empoderamiento, especialmente desde el sur global, donde otras formas de conocimiento más sensibles, más integradas con la naturaleza pueden ofrecer respuestas distintas.
Quizás escuchar el mar,es una manera de reaprender nuestra relación con la Tierra, no desde la conquista ni la explotación, sino desde la atención, la colaboración y el cuidado.

jueves, 23 de octubre de 2025

Pregunta sobre las conferencias

 ya con todo esto visto y analizado me surgieron múltiples preguntas sobre lo hablado en las videoconferencias, como:

¿Puede ser el océano un archivo de la historia humana?


¿Qué tanto se puede hacer musicalmente única y exclusivamente a base de sonidos marítimos o animales?


¿Cómo puede el arte ayudarme a comprender la ciencia desde un lugar más humano?


¿Que tanta es esa distancia entre lo humano y lo natural, que nos hace ser parte de la "otredad"?


¿Por qué aun existe el negacionismo ambiental, y si hay alguna forma de disminuirlo desde la creación?




Bill Viola (MAMM)

Bill Viola The Raft (2004)   La obra muestra a un grupo diverso de personas de pie, aparentemente sin relación entre sí, en un fondo oscuro,...